Romper el círculo político | Opinión de Leslie Medina
- La Redacción

- hace 7 días
- 2 Min. de lectura

En México hemos llegado a un punto peligroso: encerrarnos en un círculo político que no nos permite ver más allá de la corrupción y de las malas decisiones de algunos gobernantes. Ese encierro no solo limita el análisis, también paraliza la participación ciudadana.
Durante años se ha consolidado una idea cómoda, pero equivocada: pensar que todo político es corrupto, que toda decisión pública tiene un interés oculto y que la política, en sí misma, es sinónimo de engaño. Bajo esa lógica, se ha normalizado generalizar, cancelar y desconfiar automáticamente de cualquier persona que participe en la vida pública, sin distinguir trayectorias, valores ni resultados.
Este pensamiento es preocupante porque termina siendo un obstáculo para la democracia. Cuando un funcionario falla, se condena a todo un partido. Cuando una administración comete errores, se descalifica a cualquier proyecto futuro que provenga de ese espacio político. Así, se juzga más por el pasado que por las propuestas, y más por la etiqueta que por el contenido.
La realidad es más compleja. No todos los actores políticos piensan igual, ni toman decisiones por las mismas razones. Hay quienes utilizan el poder para beneficio personal, pero también hay quienes sí cumplen, sí trabajan y sí buscan generar cambios reales. Negar esa diferencia es caer en una visión simplista que solo fortalece la apatía.
El problema no es la crítica; la crítica es necesaria. El problema es cuando se convierte en rechazo absoluto, cuando se abandona el análisis y se opta por el “todos son iguales”. Esa postura no transforma nada. Al contrario, deja el espacio público en manos de unos cuantos y excluye a la ciudadanía del debate.
México necesita más participación, no menos. Necesita ciudadanos que cuestionen, comparen, evalúen y se involucren. Personas dispuestas a salir de su círculo ideológico, a escuchar posturas distintas y a exigir resultados con argumentos, no con prejuicios.
La política no mejora cuando la gente se aleja, mejora cuando la gente participa con criterio. Romper el círculo político implica dejar de ver solo lo negativo, reconocer errores, pero también identificar avances, decisiones acertadas y oportunidades de cambio.
Si queremos un país distinto, no basta con señalar lo que está mal. Es momento de involucrarnos, de informarnos y de asumir que la política no es un terreno exclusivo de unos cuantos, sino una responsabilidad compartida.







_page-0001.jpg)
.png)



Comentarios