top of page
800x150 (1).png
400x100 (5).png

Mis condolencias a la izquierda | Opinión de Froylán Castillo

Foto del escritor: La Redacción
La Redacción
hace 11 minutos
3 min de lectura

Qué difícil debe ser militar durante años en un partido, defenderlo en las calles, tragarse sus contradicciones, justificar sus excesos y repetir hasta el cansancio que ustedes sí eran diferentes… para que al final les impongan como rostro de la “transformación” a un político formado durante décadas en aquello que juraron combatir.


Mis condolencias a la izquierda de Morena, si es que todavía existe, porque en Chihuahua se terminó la simulación.


Morena decidió colocar al frente de su proyecto rumbo a 2027 a Cruz Pérez Cuéllar, un político cuya trayectoria pasó por el PAN, después por Movimiento Ciudadano y finalmente encontró acomodo en Morena.


Sí el partido que construyó buena parte de su identidad atacando a los “chapulines”, denunciando a la “vieja política” y presumiendo una supuesta superioridad moral decidió que su transformación en Chihuahua será encabezada por alguien que ha transitado precisamente por distintos proyectos partidistas.


No es ironía, es Morena explicándose a sí mismo y esto tampoco es una defensa de Andrea Chávez. Entre ambos perfiles existen suficientes controversias públicas como para que Morena tenga sus propias discusiones internas. Pero aquí hay algo mucho más interesante que una simple disputa entre dos aspirantes; la traición de Morena a su propio relato.


Porque durante años le dijeron a su militancia que ellos representaban una izquierda distinta.

Que importaban los principios, que importaban las causas, que ahí no se reciclaba a los mismos políticos de siempre, que primero estaba el movimiento y después las ambiciones personales.


Pues llegó la hora de repartir el poder y se acabaron los discursos.


Cuando tuvieron frente a ellos la posibilidad de privilegiar un perfil desarrollado políticamente dentro de su propio movimiento, terminaron apostando por un político cuya carrera empezó mucho antes de que existiera Morena y que pasó buena parte de ella en fuerzas políticas que hoy Morena utiliza como antagonistas en cada discurso.


¿Entonces de qué izquierda estamos hablando? ¿De qué transformación? ¿De qué renovación política?


Morena se pasó años señalando al sistema de partidos tradicional y terminó demostrando que su problema nunca fue realmente con sus prácticas, su problema era no controlarlas.


Hoy Cruz Pérez Cuéllar representa una contradicción brutal para el discurso morenista, décadas de trayectoria política, cambios partidistas y una larga colección de confrontaciones y señalamientos públicos acompañando su carrera.


Y ahora resulta que él será encargado de defender la transformación.


La transformación de qué.


Porque si transformar significa tomar políticos de los partidos que ayer denunciabas, vestirlos de guinda y declararlos moralmente renovados, entonces aquello nunca fue una transformación.


Lo más revelador es que ni siquiera todos dentro del bloque gobernante fingieron entusiasmo. El PT Chihuahua declaró que la decisión correspondía exclusivamente a Morena y que todavía faltaba una definición de la coalición. Javier Corral, hoy senador de Morena y viejo adversario político de Pérez Cuéllar, calificó públicamente la decisión como una “imposición”.


Hasta dentro de casa saben que algo huele mal políticamente y mientras tanto queda la militancia, la militancia auténtica, si es que existe.


A ellos debería resultarles particularmente incómodo mirar el desenlace.


Porque mientras unos caminaron durante años defendiendo una bandera, otros simplemente aprendieron a cambiar de bandera.


Y fueron estos últimos quienes terminaron arriba.


Ese es el mensaje que Morena acaba de mandar a su propia gente en Chihuahua, puedes militar durante años, defender los principios del movimiento y presumir pureza ideológica.

Pero cuando llega la hora del poder, los principios pueden esperar.


Así termina buena parte de las revoluciones partidistas mexicanas, primero prometen expulsar a la vieja política, después la reciben, luego la postulan y finalmente le piden a la militancia que aplauda.


Mis condolencias a esa izquierda de Morena que todavía crea que esto se trataba de convicciones.


Porque si Cruz Pérez Cuéllar representa hoy la transformación que durante años prometieron… entonces quizá el problema no sea que Morena haya traicionado su proyecto.

Quizá esta era, desde el principio, su verdadera transformación.

Comentarios


bottom of page