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Las derrotas y los desastres | Opinión de Rogelio Iván Pérez

Foto del escritor: La Redacción
La Redacción
hace 20 horas
2 min de lectura

Hay derrotas que terminan con un resultado y otras que parece que apenas comienzan ahí.

Ayer, después de horas y horas de espera y dejando a Chihuahua prácticamente hasta el final, Morena finalmente dio a conocer el desenlace de su contienda interna. Pasadas las 11 de la noche, Cruz Pérez Cuéllar fue anunciado como coordinador estatal de la llamada Defensa de la Transformación.


Andrea Chávez perdió.


Y más allá del resultado, las caras, los silencios y hasta los gritos entre los grupos dijeron bastante más que los discursos posteriores. Decían por ahí que “la forma es fondo”, y las formas de anoche dejaron bastante para analizar.


De un lado se escuchaba “Coordinador”, del otro “Andrea” y, en medio de todo, una palabra que se repitió una y otra vez: unidad.


Curioso que tengan que pedir tanto algo que aseguran que ya existe.


Durante meses se quiso vender la idea de que, una vez conocido el resultado, todos cerrarían filas, vendría la fotografía y asunto terminado. Pero lo ocurrido anoche dejó ver que las cosas no parecen tan sencillas.


Andrea no perdió solamente una encuesta. Perdió después de meses de recorridos, posicionamiento, estructura y de un proyecto que por momentos parecía conducirse como si la candidatura ya estuviera prácticamente resuelta.


Del otro lado ganó Cruz Pérez Cuéllar.


Y también ahí aparece una de esas ironías que nos regala la política. Quien ahora encabezará en Chihuahua los trabajos de la llamada Cuarta Transformación pasó buena parte de su trayectoria política precisamente en Acción Nacional. Fue diputado federal, coordinador de diputados locales y hasta dirigente estatal del PAN.


Vueltas que da la vida y, sobre todo, la política. Pero ahora viene lo complicado.


Cruz tendrá que convencer a quienes durante meses trabajaron para que él perdiera de que ahora trabajen para él. Tendrá que pasar de las fotografías y los discursos a una verdadera operación política para unir a dos grupos que llegaron enfrentados hasta el último momento.

Y quizá ahí está uno de los contrastes interesantes de lo que hoy sucede en Chihuahua.


En Acción Nacional también hubo aspiraciones, nombres y proyectos distintos, como naturalmente ocurre en cualquier partido que pretende competir. La diferencia es que esas aspiraciones terminaron procesándose mediante acuerdos y consensos, sin necesidad de llevar la definición a una confrontación entre dos proyectos durante meses.


Marco Bonilla encabeza hoy la Coordinación Política Estatal producto de ese proceso. Eso no significa que todo esté hecho ni que el camino rumbo a 2027 esté resuelto. Falta mucho y habrá que trabajar mucho más. Pero mientras unos comienzan esta etapa tratando de cerrar las heridas que dejó su proceso interno, otros pueden concentrarse en fortalecer un proyecto que ya encontró un punto de coincidencia.


Y esa diferencia puede terminar pesando.


Porque cuando verdaderamente existe unidad, normalmente no hace falta repetir tantas veces que están unidos.

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