La mujer que incomoda al poder | Opinión de Veyra Carrasco
- La Redacción

- hace 17 horas
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En México pareciera que las prioridades del gobierno federal están completamente desconectadas de la realidad que viven millones de ciudadanos. Mientras el país enfrenta una crisis de inseguridad, desapariciones y violencia que crece todos los días, desde el poder se insiste en convertir la política en un espectáculo mediático lleno de distractores.
Hoy vemos cómo el oficialismo dedica tiempo, atención y recursos públicos a construir popularidad artificial. Cantantes, figuras públicas e influencers aparecen constantemente en espacios políticos para suavizar la imagen de un gobierno que debería estar concentrado en resolver problemas reales, no en ganar simpatía digital.
Y no, la cultura o el entretenimiento no son el problema. La verdadera discusión está en las prioridades. Porque mientras las conferencias mañaneras se llenan de narrativa política y propaganda disfrazada de cercanía social, hay familias enteras buscando desaparecidos, comunidades viviendo bajo el miedo y ciudadanos cansados de un país donde la violencia parece haberse normalizado.
México no necesita shows políticos. Necesita resultados.
Las cifras de desapariciones continúan creciendo. Los hechos violentos dejan de sorprender porque se han vuelto cotidianos. Y aun así, el gobierno federal parece más interesado en controlar la conversación pública que en enfrentar la realidad que vive el país.
Lo más preocupante es el uso faccioso del poder para atacar a quienes representan una oposición incómoda. Resulta una absoluta incongruencia que desde Palacio Nacional se hayan dedicado múltiples mañaneras a intentar desacreditar a la Gobernadora de Chihuahua María Eugenia Campos Galván una mujer que ha demostrado firmeza, trabajo y capacidad para enfrentar problemas complejos en uno de los estados más desafiantes del país.
Cuando un gobierno utiliza el poder presidencial y mañaneras completas para atacar a una sola mujer, no demuestra autoridad: demuestra desesperación. Porque Morena sabe que mientras ellos viven de la propaganda, el espectáculo y los distractores, en Chihuahua hay una gobernadora que trabaja, enfrenta y da resultados. Les incomoda una mujer con carácter, porque exhibe la incompetencia de quienes hoy tienen al país hundido en violencia, miedo y división. Y la realidad es simple: mientras ellos hablan, ella gobierna.
Mientras México exige respuestas sobre seguridad, desapariciones y personajes vinculados públicamente a presuntas redes criminales, el oficialismo decide concentrar reflectores en golpear políticamente a una gobernadora. Ese nivel de obsesión política no solamente evidencia intolerancia; refleja un profundo cinismo.
Hoy más que nunca México necesita personas con convicción. Líderes capaces de defender a las familias, proteger la libertad y enfrentar con valentía los problemas reales del país. Se necesitan perfiles como el de nuestra gobernadora de Chihuahua, una mujer que ha entendido que gobernar no es someterse a narrativas políticas ni vivir del aplauso fácil, sino asumir la responsabilidad de cuidar a su gente.
Porque proteger a la familia mexicana, defender la libertad y mantener firmeza ante quienes buscan dividir o intimidar al país, requiere carácter. Y el carácter no se improvisa desde una mañanera.
La política mexicana no puede seguir reducida a ataques, confrontaciones y distractores mediáticos. Gobernar implica responsabilidad, seriedad y resultados. No basta con dominar la narrativa desde una conferencia matutina cuando el país enfrenta problemas que cuestan vidas todos los días.
México merece mucho más que propaganda.
Merece gobiernos que enfrenten la realidad en lugar de maquillarla. Merece líderes que entiendan que el poder no es un escenario para el espectáculo político, sino una responsabilidad histórica con millones de ciudadanos.
Y sobre todo, merece que se deje de perseguir políticamente a quienes sí están trabajando por sus estados mientras el país entero sigue esperando soluciones reales.









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