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Chihuahua se defiende con carácter | Opinión de Valentina Terrazas

  • Foto del escritor: La Redacción
    La Redacción
  • hace 6 días
  • 2 Min. de lectura

Resulta verdaderamente indigente la doble moral de Morena. Mientras el gobernador de Sinaloa y la gobernadora de Baja California enfrentan señalamientos e investigaciones por presuntos vínculos con el crimen organizado, los morenistas se empeñan en fabricar distractores para atacar a una gobernadora que sí ha decidido enfrentar al narcotráfico de frente.


Porque Morena parece no entender algo elemental: la verdadera traición a la patria no es combatir a los criminales, sino entregarles el país. La verdadera traición consiste en normalizar la violencia, pactar con los grupos delincuenciales y convertir la omisión en política pública.


Lo ocurrido hoy en el Congreso del Estado de Chihuahua fue un espectáculo lamentable. La sesión legislativa terminó convertida en un vulgar acto de propaganda, donde diputados de Morena desplegaron lonas y acusaciones sin sustento contra la gobernadora Maru Campos. Un montaje político que buscaba generar ruido mediático, pero que terminó exhibiendo el nivel de desesperación y cinismo de quienes intentan manipular la opinión pública.


En Chihuahua las cosas son distintas. Aquí los ciudadanos eligieron enfrentar al crimen y no encubrirlo. Eligieron respaldar una estrategia de seguridad que, con errores y desafíos, ha dejado claro de qué lado está el gobierno estatal: del lado de la ley y de las familias chihuahuenses.


Pero quizá lo más grave ocurrió cuando legisladores morenistas ordenaron retirar del recinto a jóvenes que se manifestaban en apoyo a las acciones de la gobernadora. Los mismos que se llenan la boca hablando de libertad de expresión y participación ciudadana, hoy decidieron callar voces incómodas porque no coincidían con su narrativa.


Esa es la contradicción permanente de Morena: presumen democracia mientras censuran; dicen defender al pueblo mientras desprecian a quienes piensan distinto; hablan de justicia mientras protegen políticamente a gobiernos señalados por su cercanía con el crimen.


Chihuahua hoy manda un mensaje claro: aquí no se baja la cabeza frente al narcotráfico ni frente a quienes buscan politizar la seguridad para obtener ventajas partidistas. La defensa del estado no se hace con lonas ni con escándalos mediáticos; se hace con carácter, con instituciones y con la determinación de no permitir que el miedo gobierne.


Porque mientras unos intentan distraer, Chihuahua se defiende con carácter.

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