Busca Minas: El arte de gobernar pisando el discurso | Opinión de Rogelio Iván Pérez
- La Redacción

- hace 14 horas
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Hay algo fascinante en la política mexicana. El oficialismo logró convencerse de que no pisa minas. Durante años el discurso fue sencillo. Ellos eran distintos. No eran el viejo régimen, no eran la corrupción, no eran la manipulación de datos ni el uso político de las instituciones. Pero gobernar tiene un pequeño inconveniente que la narrativa no puede controlar: la realidad. Y últimamente el tablero parece lleno de explosivos.
La primera mina es el discurso económico. Durante un acto político, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que la inflación estaba controlada. Técnicamente la cifra general se encontraba dentro del rango del Banco de México. Sin embargo, verificaciones periodísticas señalaron que la afirmación resultaba engañosa, porque la inflación subyacente, la que realmente observan los economistas para medir la tendencia de los precios, seguía por encima del objetivo del banco central. En economía, decir la mitad de la verdad suele ser una forma elegante de mentir.
La segunda mina es la transparencia del poder. El gobierno prometió presentar un informe nacional sobre personas desaparecidas, uno de los temas más sensibles del país. La propia presidenta anunció que estaría listo en febrero. Febrero pasó, marzo llegó y el informe no apareció. La explicación oficial señala que todavía se está dialogando con colectivos de víctimas. El problema es que en México las desapariciones no esperan consensos.
La tercera mina aparece dentro del propio movimiento. Morena presume unidad, pero las grietas comienzan a notarse. La discusión de la reforma electoral ya generó tensiones con aliados tradicionales como el Partido del Trabajo, que ha acusado presiones políticas desde el propio bloque oficialista. Cuando un movimiento empieza a confrontar a sus propios aliados, la historia política suele volverse bastante predecible.
Otra mina está en el control institucional. En el proceso para elegir al nuevo titular de la Auditoría Superior de la Federación, la institución encargada de fiscalizar el gasto público, el debate legislativo terminó marcado por tensiones políticas y cuestionamientos sobre los perfiles que quedaron fuera del proceso. Resulta curioso para un movimiento que llegó prometiendo terminar con la corrupción.
Pero quizá la mina más peligrosa no está en los datos ni en las instituciones. Está en la narrativa. Morena llegó al poder diciendo que no sería un régimen. Hoy gobierna con presidencia, congresos, gobernadores, mayoría legislativa, presupuestos multimillonarios e influencia creciente en instituciones públicas. Exactamente como los regímenes que prometió sustituir.
En política la historia rara vez se repite de manera idéntica, pero sí suele rimar. Y el problema con el tablero de Busca Minas es que la primera casilla casi siempre es segura. Las que vienen después son las que hacen explotar el juego.





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