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Se descarrila el Tren Maya y con él la 4T | Opinión de Froylán Castillo

  • Foto del escritor: La Redacción
    La Redacción
  • 27 ago 2025
  • 2 Min. de lectura

El 19 de agosto de 2025, en Izamal, Yucatán, el tan presumido Tren Maya volvió a ser protagonista. Pero no por turismo, desarrollo ni modernidad, como lo ha querido vender Morena, sino por un nuevo descarrilamiento. Un vagón salió de la vía por una falla en el sistema automatizado y el mensaje fue claro, el tren emblema de la Cuarta Transformación es tan frágil como su propio gobierno.


No es la primera vez. Desde su inauguración exprés en diciembre de 2023 cuando lo presentaron como la joya de la corona pese a que expertos advirtieron que los tramos no estaban listos, la historia del Tren Maya ha sido una cadena de tropiezos. Apenas unos meses después, en 2024, ocurrió el primer descarrilamiento en Tixkokob; en Campeche se vivieron fallas mecánicas que obligaron a detener el servicio durante horas; en Bacalar, a inicios de 2025, cuatro vagones terminaron fuera de los rieles con saldo de heridos; y ahora, en Izamal, volvemos a ver cómo se descarrila no solo un vagón, sino toda una narrativa política.


A la par, se acumulan los muertos en la construcción más de sesenta trabajadores, los cambios improvisados en el trazado, los sobrecostos que ya rebasan el 250% del presupuesto inicial y un déficit que supera los 350 mil millones de pesos. El tren que vendieron como motor de desarrollo hoy es símbolo de corrupción, improvisación y negligencia. Lo que presumieron como obra del siglo es, en realidad, el monumento más caro a la incompetencia.


Y mientras la realidad arrolla, desde Morena siguen apareciendo voces como la de Andrea Chávez, que con descaro defiende lo indefendible, un tren que no funciona, una ideología que se resquebraja y un gobierno que se empeña en negar los hechos. Esa obstinación ciega por justificar cada fracaso solo refleja el verdadero descarrilamiento, el de la llamada “transformación”, que cada día se aleja más de la realidad y se hunde en su propia propaganda.


Desde Chihuahua, aunque estemos lejos de la península, sabemos reconocer el desastre cuando lo vemos. Porque así como se descarrilan los vagones del Tren Maya, se descarrila también el proyecto político de Morena, improvisado, torpe, insostenible. Hoy es un tren que tambalea; mañana será el gobierno entero el que quede inoperante, oxidado y abandonado.

En política, como en los rieles, cuando se construye sobre prisas, engaños y corrupción, el final siempre es el mismo, el descarrilamiento es inevitable.

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