top of page
LXVIII (1)_page-0001.jpg
500x200 (5).png

No hay asistencialismo sostenible, el relato se sostiene con deuda | Opinión de Froylán Castillo

  • Foto del escritor: La Redacción
    La Redacción
  • 21 ene
  • 3 Min. de lectura

Morena prometió que todo alcanzaba: apoyos para todos, “austeridad republicana”, y un gobierno distinto que no repetiría las mañas del pasado. Pero 2026 arrancó con un dato que tumba el discurso: Hacienda anunció una emisión de deuda externa por 9,000 millones de dólares, colocada en bonos a 8, 12 y 30 años.

Dicho sin maquillaje, la factura la mandaron hasta 2056.


No se trata de satanizar la deuda como concepto, un Estado puede financiar inversión productiva, infraestructura útil o reordenar vencimientos. El problema es cuando la deuda se usa para sostener un modelo político que vive del corto plazo, de la narrativa y del aplauso inmediato. Porque entonces la deuda deja de ser herramienta y se convierte en muleta.


Y aquí está lo que Morena prefiere que nadie vea: esto no llega a un país “en blanco”. Se suma a una deuda que ya es enorme. En la medida más amplia de deuda pública (SHRFSP), el CIEP estima que México cerraría 2026 en 20.2 billones de pesos, lo que equivale a más de 150 mil pesos por persona.

Cada mexicano trae esa carga encima aunque jamás haya pedido un peso. Y eso, por sí solo, debería ser tema central de cualquier debate serio.


Peor aún, no es solo cuánto debemos, sino cuánto cuesta cargarlo. Para 2026, el costo financiero se proyecta en 1.6 billones de pesos (4.1% del PIB).

Ese dinero no compra patrullas, no compra medicinas, no arregla calles, no amplía escuelas. Se va a intereses. Y cuando la deuda se vuelve prioritaria, el ajuste llega por donde siempre duele, en servicios básicos, en mantenimiento, en inversión pública, en calidad de atención.


Porque la austeridad de Morena no se vive en el poder; se vive en la banqueta. La vive el ciudadano cuando necesita lo básico y se topa con el “no hay”:

— No hay medicinas.

— No hay citas.

— No hay mantenimiento.

— No hay inversión.

— No hay infraestructura que dure.


Y sí “solo” fueron 9,000 millones de dólares en la emisión inicial del año.

Pero el punto no es ese monto aislado, el punto es el patrón. Se suma y se acumula sobre una deuda que, en su medida más amplia, ya apunta a esos 20.2 billones.

Morena no está construyendo un país con bases más fuertes, está construyendo un país con cuentas más largas.


Y aquí es donde hay que decirlo sin rodeos:, Morena no está administrando; está posponiendo. No está resolviendo; está aplazando. No está consolidando; está pateando la lata, esperando que otro pague el costo político de la resaca.


Desde Chihuahua lo vemos claro, el país no se levanta con propaganda; se levanta con instituciones, con inversión real, con seguridad, con infraestructura que funcione, con salud que atienda, con educación que forme. Y por eso aquí damos la lucha, contra el cuento de la austeridad de utilería, contra la deuda disfrazada de “gestión responsable”, contra un modelo que reparte hoy y factura mañana.


Morena quiere que normalices la idea de que endeudarse es “estrategia”.

Yo te lo digo simple, cuando un gobierno se endeuda para sostener su narrativa, lo que está haciendo es hipotecar tu futuro para comprar su presente.


Y si la “austeridad” significa que tú pagues con peores servicios, con menos infraestructura, con hospitales rebasados y con impuestos que rinden menos… entonces no es austeridad, es abuso.


Porque la deuda la firma el gobierno.

Pero la pagan los mexicanos.

Comentarios


bottom of page