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¡La FAMILIA al centro y por la familia TODO! | Opinión de Valentina Terrazas

  • Foto del escritor: La Redacción
    La Redacción
  • hace 1 día
  • 2 Min. de lectura

Hungría es un caso de éxito en políticas públicas orientadas a defender y promover el bienestar de las familias. Su gobierno ha entendido que la familia es el núcleo base de cualquier sociedad: el primer entorno en el que la mayoría de las personas nos desarrollamos. Fortalecer y asegurar su desarrollo integral permite, por tanto, construir una sociedad más sólida.


Desde 2010, el Gobierno de Hungría ha puesto énfasis en la soberanía nacional, la estabilidad social y la defensa de la familia, no desde el asistencialismo, sino promoviendo el trabajo y la superación. Entre sus políticas destacan la reducción de impuestos en vivienda para madres y padres de familia; apoyos directos a matrimonios jóvenes; expansión de estancias infantiles; especial atención al contenido educativo; educación cívica; inserción laboral de jóvenes estudiantes; seguridad nacional fortalecida; políticas migratorias firmes; incentivos fiscales a empresas familiarmente responsables; programas de empleo y emprendimiento; y un sistema de salud universal, entre otras.


Es importante aclarar que el modelo húngaro no debe copiarse y pegarse en México, sino analizarse para adoptar y adaptar aquellas políticas que realmente pongan al centro el bienestar de las familias.


En México debemos optar por gobiernos que vean a la familia como eje de sus acciones, y no a la persona como parte de una masa. El asistencialismo, tal como hoy se maneja desde el Gobierno Federal, no garantiza el desarrollo integral de las y los mexicanos: es una anestesia momentánea e insostenible. Y no, decir esto no implica estar en contra de los programas sociales o las becas; implica estar a favor de políticas públicas que transformen de fondo el sistema. Los apoyos sociales no deben ser el destino final, sino el puente hacia los derechos, la autonomía y la estabilidad familiar. La alternativa no es eliminarlos, sino reordenarlos dentro de un sistema que fortalezca a la familia y promueva el trabajo.


Poner a la familia al centro significa planear y ejecutar la salud, la seguridad, el desarrollo económico, la educación y la obra pública con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas. En Chihuahua esto comienza a ser una realidad. El alcalde Marco Bonilla y su esposa Karina Olivas han impulsado programas que impactan positivamente a las familias: becas y apoyos, pero también un instituto de salud con servicios accesibles; infraestructura vial que reduce tiempos de traslado; alumbrado y espacios públicos dignos para la convivencia; una fuerte inversión en seguridad pública; espacios deportivos y recreativos de calidad; apoyo a negocios locales que sostienen a miles de familias; y oportunidades educativas para mujeres y madres de familia, entre muchos esfuerzos que desde el Gobierno Municipal se han estado promoviendo durante las últimas administraciones.


En conclusión, para cualquier gobierno —local, estatal o federal— la familia debe ser su mayor responsabilidad y motivación. No podemos aspirar a construir un mejor país sin empezar por construir familias fuertes.

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