Este es nuestro semestre | Opinión de Leonardo Lozano


Los sueños son las semillas de las grandes acciones.” — José Martí
Hoy comienza un nuevo semestre. Para muchos, una nueva etapa en la vida universitaria; para otros, la oportunidad de continuar una historia que ya lleva algunos capítulos escritos. Lo cierto es que cada inicio de ciclo trae consigo algo especial: nuevos retos, nuevos aprendizajes, nuevas amistades y, sobre todo, nuevos sueños.
Las universidades vuelven a llenarse de jóvenes con ideas, inquietudes y ganas de salir adelante. Detrás de cada salón hay una historia distinta; detrás de cada estudiante, un propósito que muchas veces todavía está por descubrirse.
Este semestre no tiene por qué ser uno más. Puede ser el momento de atrevernos a hacer algo diferente, de involucrarnos un poco más y de entender que nuestra etapa universitaria no solamente se trata de aprobar materias, entregar trabajos o prepararnos para un título. También se trata de aprender a convivir, a participar, a escuchar y a construir con los demás.
Como joven universitario de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chihuahua, me permito compartir algo con quienes hoy comienzan este camino, especialmente con quienes pisan por primera vez una universidad: construyan buenas amistades desde el primer día.
Rodéense de personas que les sumen, que los reten a ser mejores y que estén dispuestos a caminar con ustedes cuando las cosas no salgan como esperaban. La universidad también es eso: encontrar a quienes, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en compañeros de proyectos, de sueños y de grandes historias.
Aquí comienzan muchos de los equipos que mañana veremos transformando nuestra sociedad. Aquí nacen los primeros proyectos, las primeras causas que defendemos y también los primeros pasos de quienes algún día estarán tomando decisiones desde distintos espacios.
Por eso, si pudiera darles un consejo, sería muy sencillo: participen.
No tengan miedo de levantar la mano, de proponer una idea, de acercarse a una organización, de entrar a un consejo, de representar a sus compañeros o simplemente de ofrecerse para ayudar cuando alguien lo necesite.
Involucrarse también es una forma de aprender.
Y quizá algo todavía más importante: no esperen a sentirse completamente preparados para comenzar. Muchas veces creemos que primero debemos tener todas las respuestas para poder aportar, cuando en realidad es participando como vamos encontrando nuestro camino.
A mis compañeros de la Facultad de Derecho y a todos los jóvenes universitarios que hoy regresan o comienzan sus clases, quiero decirles que esta etapa merece ser vivida con entusiasmo, pero también con responsabilidad.
Porque estudiar una carrera no solamente significa prepararnos para nuestro futuro profesional. También significa prepararnos para la sociedad que queremos construir.
Desde nuestras universidades podemos empezar a cambiar muchas cosas. Podemos escuchar al compañero que piensa diferente, defender nuestras ideas con respeto, exigir mejores espacios, proponer soluciones y, sobre todo, entender que representar a los demás nunca debe significar estar por encima de ellos, sino estar a su lado.
Personalmente, creo que ahí está una de las mayores responsabilidades que tenemos como jóvenes: no quedarnos únicamente observando lo que sucede a nuestro alrededor.
Si algo no nos gusta, propongamos.
Si algo puede mejorar, participemos.
Si alguien necesita apoyo, tendamos la mano.
Y si tenemos un sueño, trabajemos por él.
Porque los grandes cambios rara vez comienzan con grandes discursos. Muchas veces comienzan con algo mucho más sencillo: un grupo de jóvenes que decide organizarse, escucharse y dar el primer paso.
Hoy empieza un nuevo semestre y, con él, muchas historias que todavía no conocemos. Algunos descubrirán una nueva vocación, otros encontrarán grandes amigos y seguramente habrá quienes comiencen a descubrir que tienen mucho más que aportar de lo que imaginaban.
A todos ellos les deseo que disfruten esta etapa, que aprendan, que se equivoquen, que vuelvan a intentarlo y que nunca pierdan las ganas de construir algo mejor.
Y desde luego, en lo que un servidor pueda aportar, sumar o acompañar para fortalecer su experiencia y su crecimiento durante la vida universitaria, cuenten conmigo. Siempre habrá disposición para escuchar, para ayudar y para construir juntos.
Porque al final, somos parte de una misma generación. Una generación que no solamente está estudiando para el mañana, sino que ya está construyendo el presente.
Que este semestre nos encuentre con nuevos sueños, pero también con el valor suficiente para convertirlos en acciones.
Porque no se trata de esperar el futuro, sino de tener el valor para construirlo.




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