top of page
500x200.gif
500x200.png

El informe del México que solo existe en el discurso | Opinión de Veyra Carrasco

  • Foto del escritor: La Redacción
    La Redacción
  • hace 2 días
  • 3 min de lectura

El pasado domingo, mientras el gobierno celebraba con entusiasmo un nuevo informe presidencial, millones de mexicanos observaban con amargura una realidad imposible de ocultar. Para ellos, no había nada que festejar. No había victorias que presumir. No había triunfos que aplaudir. Había dolor, incertidumbre y una profunda sensación de traición.


Hace años, Morena llegó al poder prometiendo una transformación histórica. Prometió justicia. Prometió seguridad. Prometió escuchar a quienes durante décadas fueron ignorados. Prometió un país distinto.


Las familias siguen buscando a sus desaparecidos. Las víctimas continúan esperando justicia. Los ciudadanos honestos siguen enfrentando la violencia que invade calles, carreteras y comunidades enteras. Mientras tanto, desde el poder se insiste en construir una narrativa triunfalista que cada día parece más distante de la realidad que vive el país.


Las conferencias mañaneras, que alguna vez fueron presentadas como un ejercicio de transparencia, son vistas por muchos mexicanos como un escenario permanente de propaganda política. Un espacio donde las preguntas incómodas son minimizadas, donde las críticas suelen ser descalificadas y donde el discurso oficial intenta sustituir los hechos con consignas.


Porque las palabras tienen consecuencias. Cuando desde el poder se alimenta diariamente la confrontación, cuando se necesita un adversario permanente para sostener una narrativa política y cuando toda voz crítica es convertida en blanco de ataques, tarde o temprano esa estrategia abandona los micrófonos y se traduce en acciones contra quienes se niegan a someterse al discurso oficial.


Y si algo debe entender México de lo que ocurre hoy en Chihuahua, es que esto ya no parece tratarse solamente de una gobernadora o de un partido político. La percepción de miles de ciudadanos es que detrás de cada ataque, de cada señalamiento y de cada confrontación, existe una intención más profunda: doblegar a un estado entero que se ha atrevido a pensar distinto.


Porque cuando todo el aparato político, mediático e institucional se concentra durante semanas en un solo objetivo, la pregunta deja de ser contra quién van. La pregunta es por qué van.


Muchos chihuahuenses observan con preocupación cómo la discusión nacional parece girar constantemente alrededor de confrontaciones que dividen, polarizan y enfrentan a los mexicanos entre sí. Mientras tanto, los problemas reales siguen esperando soluciones.

Hoy es Chihuahua, mañana puede ser cualquier otro estado.

Hoy se busca aislar a una entidad federativa, mañana podría intentarse hacer lo mismo con cualquier voz incómoda.


La estrategia parece sencilla: mantener al país dividido, enfrentado y distraído para que nadie observe los errores, las omisiones y las promesas incumplidas que siguen acumulándose con el paso de los años.


Pero hay algo que quizás no han comprendido.


Chihuahua no es solamente un territorio en el mapa.


Es la tierra donde nació buena parte del espíritu rebelde de México. La tierra de hombres y mujeres que enfrentaron imperios, dictaduras, injusticias y adversidades mucho mayores que cualquier campaña política.


Aquí sabemos resistir.

Aquí sabemos levantarnos. Aquí sabemos luchar.


Y por eso desde el norte queremos decirle algo al resto del país: no se trata de defender a una persona. Se trata de defender el derecho de los estados, de los ciudadanos y de las comunidades a pensar diferente sin convertirse en enemigos del poder.


Porque ningún gobierno debería temerle a la crítica. Y ningún pueblo debería acostumbrarse al silencio. Que volteen a ver al norte.

Que volteen a ver a Chihuahua. Porque aquí seguimos de pie.

Comentarios


bottom of page