Cuando los hechos derrotan las narrativas | Opinión de Leslie Medina
- La Redacción

- hace 5 días
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Durante años escuchamos a muchos decir que el PRI estaba muerto. Que ya no tenía futuro, que había perdido la confianza de la gente y que tarde o temprano desaparecería de la vida pública del país.
Pero en política hay una diferencia enorme entre una narrativa y una realidad. Mientras algunos se dedicaban a anunciar el final del PRI, miles de priistas seguían recorriendo calles, tocando puertas, organizándose y trabajando cerca de la gente.
Y los resultados en Coahuila son prueba de ello.
Lo que para algunos era un partido acabado, para millones de ciudadanos sigue siendo una opción política con capacidad de dar resultados, formar liderazgos y construir acuerdos. El triunfo obtenido en Coahuila no sólo representa una victoria electoral; representa la fuerza de una militancia que nunca dejó de creer en su partido.
Como joven priista, este resultado deja una enseñanza importante: ningún partido está condenado a desaparecer cuando cuenta con personas dispuestas a defender sus ideales, renovar sus causas y trabajar todos los días por la confianza ciudadana.
Incluso hubo quienes, desde otras fuerzas políticas, reconocieron la dimensión de este triunfo. Un expresidente de un partido distinto felicitó al PRI y comparó este momento con el ave fénix, esa figura que resurge cuando muchos pensaban que todo había terminado.
Y quizás esa sea la mejor analogía para describir lo ocurrido en Coahuila.
Porque mientras algunos seguían hablando del pasado, el PRI estaba construyendo su presente.
Hoy Coahuila manda un mensaje que se escucha en todo México: nunca se debe subestimar a una militancia que cree en sus principios, trabaja en unidad y entiende que la política se construye cerca de la gente.
Muchos dijeron que el PRI estaba muerto.
Lo que no vieron es que no estaban presenciando un final.
Estaban viendo el inicio de su renacimiento.









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