Torre Centinela: tecnología, inteligencia y una nueva visión de seguridad | Opinión de Paola Aguirre


Yo creo que hay que hablar de la Torre Centinela desde donde realmente importa: la inversión que hizo el Gobierno del Estado en seguridad.
Estamos hablando de una inversión de miles de millones de pesos en una estrategia que busca modernizar la seguridad de Chihuahua mediante tecnología, inteligencia y coordinación. La Torre no es solamente un edificio: forma parte de una plataforma que conecta subcentros y herramientas de vigilancia en diferentes regiones del estado.
Y aquí es donde yo creo que está la discusión importante.
¿Vale la pena que un gobierno invierta cantidades tan grandes de dinero en seguridad?
Para mí, sí.
Porque durante años hemos escuchado que uno de los principales problemas de Chihuahua es la inseguridad, particularmente en Ciudad Juárez. Entonces, cuando un gobierno decide destinar recursos importantes para fortalecer las capacidades del Estado, me parece que eso debe reconocerse.
Ahora bien, una inversión de este tamaño también obliga a exigir resultados.
No podemos medir el éxito de Centinela por lo alta que es la torre, por cuántas pantallas tiene o por lo impresionante que se vea. Tenemos que medirlo por algo mucho más sencillo: qué tanto ayuda a prevenir delitos, detener delincuentes, generar inteligencia y mejorar la seguridad de las familias.
Y justamente ahí creo que está el mérito de la decisión del Gobierno del Estado: apostar por cambiar la manera en que se combate la delincuencia.
Hoy los grupos criminales utilizan tecnología, comunicación, vehículos, información y nuevas formas de operar. Pretender que las instituciones de seguridad sigan funcionando como hace 20 años sería simplemente quedarnos atrás.
Por eso, más que discutir si la Torre “se ve bonita” o si es demasiado grande, deberíamos discutir qué capacidades nuevas le está dando esta inversión al Estado.
Además, el propio Gobierno estatal sostiene que la estrategia Centinela ha contribuido a una reducción de 46% en los homicidios respecto de 2021. Ese tipo de afirmaciones, por supuesto, tienen que contrastarse con indicadores verificables; pero justamente ahí está el debate que deberíamos tener: resultados contra inversión.
Porque sí: fueron miles de millones de pesos.
Pero también estamos hablando de uno de los problemas más costosos para cualquier sociedad: la inseguridad.
Y si vamos a cuestionar cuánto se gastó, también tenemos que preguntarnos cuánto nos cuesta no invertir en seguridad.
Para mí, el verdadero juicio de esta inversión no termina con la inauguración. Empieza ahora.
El Gobierno del Estado tiene que demostrar que esos recursos se traducen en mejores investigaciones, mayor capacidad de reacción, más prevención y, sobre todo, más seguridad para los chihuahuenses.
Porque una inversión pública de este tamaño no se defiende con discursos. Se defiende con resultados. Y quién critica la Torre Centinela es por que sencillamente no la conoce.




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