Caja China | Opinión de Alex Batista
- La Redacción

- hace 2 días
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Chihuahua hoy está en medio de un tema que no es menor. La muerte de dos agentes de la Fiscalía y dos ciudadanos de EU en el Estado no solo es una tragedia, también ha colocado a la entidad en el centro de una tensión diplomática inédita.
Es un tema muy complejo y poco común. Pero también es un tema lleno de dudas. Porque, por un lado, la presidenta asegura que no tenía conocimiento del operativo. Sin embargo, existen imágenes donde se observa la participación más de 70 miembros del Ejército involucrados en el desmantelamiento de uno de los laboratorios más grandes del país.
Y ahí es donde empieza a surgir el ruido. Más aún cuando venimos de una cadena de contradicciones y versiones cambiantes, como ocurrió recientemente con el derrame de Pemex en el Golfo de México.
Por eso, más allá de lo obvio, vale la pena hablar de lo que no se está diciendo.
Porque mientras este tema acapara la conversación pública, en los hechos parece estar prácticamente cerrado. La narrativa ya cambió varias veces. Incluso el Senado dejó entrever que tampoco hará nada, sustituyendo una comparecencia por una muy pasivo-agresiva mesa de trabajo.
En pocas palabras, no pasará nada. Y entonces surge la pregunta: ¿esto fue realmente una crisis… o una caja china?
Porque mientras todos volteamos a ver este tema, el país sigue acumulando problemas que pasan desapercibidos.
Ahí está el caso de Teotihuacán, donde una persona agredió y amenazó a turistas, en un episodio que terminó con la muerte de una ciudadana canadiense. Un hecho gravísimo que evidencia la falta de seguridad incluso en los espacios más representativos del país.
Ahí está también la crisis interna dentro del propio partido en el poder. El relevo en la dirigencia, que durante semanas se negó, terminó concretándose. Luisa María Alcalde sale y Ariadna Montiel entra. Lo que antes era “mentira de los medios de la derecha”, hoy es realidad.
Y eso no es menor. Es una señal clara de tensiones internas y de una falta de estabilidad política dentro del propio gobierno.
A eso se suma una nueva iniciativa para aplazar la elección del Poder Judicial. Un movimiento que no es técnico, es político. Un intento por mantener el control de los órganos de justicia y evitar riesgos para el grupo en el poder, moviendo la elección del 2027 al 2028.
En otras palabras, un reconocimiento indirecto de que la reforma judicial fue un fracaso.
Y por si fuera poco, también se dan cambios en el cuerpo diplomático mexicano. Sale el embajador de México en Estados Unidos, Esteban Moctezuma, y entra Roberto Lazzeri en un momento particularmente delicado en la relación bilateral.
Y, como cereza en el pastel, se renuevan consejeros del INE en un contexto donde cada vez hay más dudas sobre la independencia del árbitro electoral.
Son demasiadas cosas ocurriendo al mismo tiempo. Demasiados movimientos. Demasiadas decisiones de fondo… mientras la conversación pública se concentra en otra cosa.
Una estrategia donde el ruido tapa lo importante, donde la crisis visible oculta cambios estructurales y donde la atención se dirige hacia donde conviene.
Y lo más preocupante no es que ocurra. Es que ya nos acostumbramos.
Nos acostumbramos a las verdades a medias, a las versiones cambiantes, a las decisiones sin explicación. Nos acostumbramos a mirar hacia otro lado mientras las cosas importantes se mueven en silencio.
Porque al final, el problema no es solo lo que vemos, es todo lo que dejamos de ver.









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